El toro embiste contra el vallado...

Los Sanfermines del año 1939 fueron los primeros que se celebraron tras el paréntesis de la Guerra Civil. Los maderos del vallado, que durante tres años no se habían revisado a consecuencia de la guerra, no pudieron soportar la acometida de este toro participante en el encierro del 8 de julio, de nombre "Liebrero". Poca culpa se le puede imputar al astado, ya que se limitó a cumplir con el deber que se le supone a un toro bravo: embestir al mozo que le había citado. El corredor tuvo reflejos y agilidad para saltar el vallado, pero no contó con la fuerza del astado, que rompió los maderos (la mitad de grosor que los actuales) y atacó a los espectadores.

Entre ellos se contaban mi abuela, Clara Herrera Herrera, con sus hijos Luis, María Jesús, Ignacio (mi padre) y Aurelia. María Jesús, la tía Marichu, es la que aparece en el ángulo superior izquierdo de la foto, con vestido oscuro y cuello blanco. Tiene las manos colocadas sobre la espalda de su hermano Pedro, con camisa blanca y el pañuelo de San Fermín al cuello.

El toro embiste contra el vallado...

Los interesados en la crónica trágica del encierro pueden leer en "Toros para el recuerdo", una página de la estupendísima web Sanfermin.com. En "El encierro es cosa de ellas", de esta misma web, se ofrecen algunos datos que desmienten mi imprudente afirmación de que la abuela Clara ha sido la única mujer corneada de gravedad en el Encierro.

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